sábado, 4 de septiembre de 2010

Es un tema muy común en cualquier reunión de personas algo mayores el recordar con nostalgia aquellos días de infancia en los que hacíamos uso despreocupado de la vía pública para jugar un amplio y divertido número de  juegos, los mismos que al ser mencionados por sus nombres usualmente dejan a los más jóvenes boquiabiertos e intrigados pues, ellos no conciben la idea de usar la vía pública para jugar, de igual forma como a ninguno de nosotros se nos pudo imaginar en esos evocadores días que las calles se convertirían en un medio tan hostil para todos, convirtiéndose incluso en obligada necesidad de los padres el prácticamente tener recluidos a sus hijos en casa, debido a la inseguridad con que se vive hoy en las calles.

Ante tantas deficiencias me nacen infinitos cuestionamientos, tales como ¿Nadie ha pensado el hacer de Lima una ciudad verdaderamente funcional y al servicio de quienes la habitamos, explotando al máximo nuestro medio geográfico haciendo uso de los conocimientos alcanzados por el hombre?. Se que no es tarea fácil pero cree usted que será sencillo dentro de un tiempo no muy lejano, según las proyecciones, poder conseguir alimentos e incluso agua debido a nuestro creciente índice demográfico y a los malos hábitos de todos para con el cuidado y utilización de nuestros recursos y del medio ambiente. Esta no es solo tarea de quienes nos gobiernan sino de absolutamente todos quienes habitamos no solo esta ciudad sino este planeta. Esta no debe tratarse solo de una reflexión sino que debe llevarnos a trabajar incansablemente con el fin de asegurarle un mejor futuro a nuestra ciudad y para quienes la habitamos. Creo que para este propósito antes que nada debemos ser concientes de nuestras posibilidades y limitaciones para poder establecer soluciones lo mas permanentes posibles y no continuar recurriendo a esos infructuosos parches o medidas improvisadas sobre un programa de "autor anónimo" que no da satisfacciones ni beneficio a nadie tan solo a la corrupción y a la delincuencia, pues ellos si que saben sacarle partido al caos y la anarquía.

Habremos de hacer mención a cuatro importantes aspectos de nuestras vidas que entre otros han sido perjudicados por la actual situación de nuestras calles, las que se ha convertido lamentablemente en un terrible monstruo que:

Devora nuestra salud por el elevado nivel de contaminación que genera un parque automotor antiguo y sobresaturado y no hablemos del nivel de stress al que nos somete.

Devora nuestro tiempo tomando mucho más del mismo el llegar a cualquiera punto, restándonos quizá la posibilidad de compartir más con nuestros seres queridos o destinarlo para nuestro desarrollo personal o esparcimiento, o en fin el poder disponer de nuestro tiempo para lo que nos plazca.

Devora nuestra seguridad e integridad personal exponiéndonos cotidianamente a situaciones de alto riesgo inclusive para la vida. Teniendo que realizar maniobras propias de un coso de lidia para cruzar las pistas o el tener que estar con los ojos más abiertos que zombi para no caer víctima de algún delincuente.

Devora nuestro dinero, teniendo que consumir más de lo acostumbrado o razonable en combustible y de la vida útil de nuestros vehículos, o el tener que hacer trasbordos y otras maniobras riesgosas en nuestro deficiente transporte público a fin de llegar a tiempo a algún lugar.




La calle, si esa que usted y yo conocemos, es un medio de comunicación y que como tal mientras más rápida fluya mayor será la señal inequívoca de que progresamos y mayor la utilidad que esta nos proporcione. No conozco a nadie que en su sano juicio, por hacer un paralelo, busque reducir su velocidad de conexión a Internet. Sería más práctico normalizar su uso por parte de todos aquellos que la utilizamos tomando como premisa el objeto fundamental de su existencia que es el de “comunicar” y no el de reducir los límites simplemente con el fin de proteger a aquellos que mal utilizan las vías, por ser antipopular establecer sanciones para evitar su mal uso, por eso debemos tener presente siempre que “las calles comunican y ese es su propósito”.

El tráfico de nuestra ciudad se ha convertido en un problema realmente inmanejable teniendo que asumir un nivel de perdidas al año de US$6,000 millones al año, según Proexpansión, mientras que para Luz Ambar, el estimado es de US$ 1,000 millones y un estudio del Banco Mundial señala que el costo de de US$500 millones. Escandalosos valores, cualquiera de ellos, para una economía tan pobre como la nuestra

Uno de los agentes que componen mayoritaria el tráfico de nuestra ciudad son los taxis quienes representan el 75%  en promedio del total del tráfico de la ciudad, esta proporción se explica tomando en cuenta que un taxista conduce de 12 horas a más por día, haciendo un uso muy superior de las vías en comparación de aquellas personas que las utilizan de manera particular. Usted, ni en su más desmesurada proyección estimaría que en Lima hay alrededor de 250,000 taxistas los que circulan por nuestras ya colapsadas vías.  ¿Lima realmente necesita tantos?, El número de taxis que se necesitan para cubrir el servicio depende principalmente del número de habitantes de cada ciudad. Sin embargo debemos tener en cuenta que esta no es una regla a seguir al pie de la letra por circunstancias y razones bien distintas pero se toma como referencia la cifra de un taxi por cada mil habitantes eso quiere decir que si el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) estima que a junio del 2010 la población de la ciudad de Lima, que conforma la provincia del mismo nombre, es de 8 millones 219 mil 116 habitantes, entonces basándonos en la regla mencionada el número de taxistas que Lima debería tener es de 8,219. Pero como hiciera la salvedad existen otros factores que hacen que esta regla solo sea referencial.

El número exacto de taxistas necesarios para Lima habrá de establecerse luego de que seamos capaces de corregir todos aquellos factores que propiciaron este desmesurado número evitando perjudicar con ello a este importante sector de la población. Pero para que tenga usted una idea le daré algunas datos por ejemplo Bogota tiene 48,100, Buenos Aires 38,100, Cali 15,122, Tokio alrededor de 52,000, Nueva York 12,000 taxis amarillos y 44,000 no amarillos y el DF 103,000 con una población casi igual a la del Perú en su totalidad. Estos números realmente tampoco nos dicen nada puesto que la solución no esta en la copia de modelos foráneos tratándose el caso de Lima de una ciudad única por sus tan peculiares condiciones y características.  La distorsión actual entre otros se debe a que los transportistas y principalmente los taxistas son el resultado de la precaria y endémica situación económica que atravesamos desde hace buen tiempo lo cual los ha convertido por su volumen en también un fenómeno de índole social. Puesto que además de los ya existentes hace alrededor de 3 a 4 décadas vinieron y vienen sumándose a este oficio todos aquellos despedidos, desocupados y nuevos ciudadanos que buscan refugio en una ocupación de rápida respuesta económica, convirtiéndose de esta manera en el grupo que ocasiona en mayor medida la sobresaturación de nuestras vías.
Para darle solo un “cachito” de lo que forma parte inicial de nuestra propuesta, imagínese que redujéramos a la mitad el número de taxistas haciendo uso de las vías, usted pensará que estamos locos o somos unos nazis o todas las anteriores y más, pues le diré un rotundo NO, puesto que tan solo basta evitar que circulen cuando no están realizando un servicio, vale decir cuando no trasladan pasajeros a bordo de su vehículo, que se lo aseguro y preste mucha atención a lo siguiente: “Cuando los transportistas buscan pasajeros es cuando más faltas y malas maniobras realizan en la vía pública”, congestionando y volviendo más riesgosa la vía.  Y esto lo permite el que en promedio ese es el porcentaje del recorrido diario que emplean para la búsqueda de nuevos pasajeros y bastará con suprimir este ineficiente sistema de búsqueda para reemplazarlo por una opción mucho más moderna y eficiente haciendo uso de todos los recursos tecnológicos para ello, adoptando procedimientos de servicio y seguridad por encima del estándar internacional en este tipo de servicio. Me dirás posiblemente amigo lector "eso ya existe" y lo practican las diversas y más o menos conocidas empresas de taxi, a lo cual responderemos que estas empresas no serian una solución al problema, entre otras cosas por que sumada la capacidad operativa de todas ellas no alcanzan ni al 0,4% del total de vehículos destinados para este servicio obviando inclusive los pobres estándares operativos de muchas de ellas, el que sus precios son inasequibles para la gran mayoría, el que su limitado número de unidades hace imposible atender con rapidez una ciudad tan extensa y poblada como lo es Lima. Siendo todas estas entre otras más las que obviaremos mencionar, razones más que contundentes para descartarlas como una opción seria inclusive en el utópico supuesto de que se llegaran a unir todas estas empresas.

Con la adopción de nuestra propuesta podremos lograr que ese monstruo de 75% promedio se reduzca a la mitad durante los horarios regulares,  puesto que la cifra es bastante variable dependiendo básicamente de la hora e incluso de la estación. Para darle una idea de lo que se menciona, si se tratase de la madrugada podríamos decirle que este valor sería muy próximo al 100% le explico por que  ¿quién conduce por la ciudad a esas horas, salvo una emergencia o algo muy excepcional? son usualmente los taxistas los únicos que transitan a esas horas. En conclusión, que si en horas promedio reducimos a 50% el uso de las vías por parte de los taxis y le sumamos el 30% del total correspondiente a los otros vehículos habremos logrado una reducción efectiva del 35%  en total del tráfico además de reducir el volumen de emisiones de gases, el desperdicio de combustible y de la vida útil de todos los vehículos entre muchas otras cosas más y todo esto solo en una de las primeras fases de nuestra propuesta. Por otro lado es también importante la reestructuración y rediseño de nuestro sistema de rutas de transporte público hacia uno verdaderamente eficiente lograremos que gran número de personas migre de el uso del vehículo propio al uso del transporte público para sus actividades cotidianas puesto que el ahorro será notablemente atractivo, la reglamentación de los tiempos y calidad de los trabajos realizados sobre nuestras pistas así como la restricción del uso de la vía pública para otros propósitos ajenos a la finalidad de su existencia "comunicar".

Cabe resaltar que nuestro plan pretende resolver el problema en tiempo record si lo compara usted con las múltiples propuestas que por allí circulan, y que nos llevó mucho más análisis y tiempo del que se toma alguien que esta muy contrariado luego de la insufrible experiencia de circular por Lima.

Debemos saber que con el fin de desatomizar el tráfico de Lima que un buen bus reemplaza a veinte vehículos pequeños, por tanto es imperativa la reducción del número de vehículos menores que circulan por nuestras vías principalmente el de taxis, pero no mediante el uso de la manu militari, sino muy por el contrario nuestra propuesta hace total uso de la creatividad que nos caracteriza así como de todas nuestras capacidades llegando incluso a convertir lo que a primera vista tendría un alto costo social en un proyecto de alto contenido e incluso gran beneficio social. Todo esto se hizo posible gracias a que nuestros objetivos y metas tienen como premisa y destino el bienestar de todos los que habitamos esta nuestra querida ciudad de Lima. No se trata de poner bajo la alfombra, como algunos trascendentalmente preocupados pretenden, a la "ominosa cadena" que la verdad aún arrastramos, sino que debemos preocuparnos por sacarle lustre y utilizarla para unirnos y para jalar este coche llamado Perú hacia el desarrollo y gloria que con justicia y recursos propios se merece.
Agradeceré infinitamente sus comentarios y sugerencias al correo electrónico:

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